jueves, 26 de febrero de 2009

DE LA REINA MUERTA


Todo estaba iluminado como a la espera de una Reina muerta.

Orlando. Virginia Woolf


Y era falsa la corona

y la aureola inútil

de tierra pintada el manto

de engaño el cetro

y de pobre virtud.


Falsa la noche equivocada

repetida en penumbras

por la saciedad de la rutina.


Las palabras mentiras

lo dicho o lo escrito,

todo susurro

era serpiente huidiza

en otra ciénaga

ya habitada.


Falsa la reina

(ya olvidada)

fue apenas la confusión

de cierta hora,

y sin más destino

que unos versos plagiados.


Falsa la reina aún

en último destello

iluminó otro rostro;

la Reina de reinas

y magia poderosa.


(Del poemario OBJETOS PERSONALES, 2007)

2 comentarios:

  1. La reina no existía. Era sólo doncella.

    pacobailacoach.blogspot.com


    Saludos

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