lunes 14 de septiembre de 2009

SOBRE COHERENCIAS YA DESCRITAS


Una y otra vez te pretendo

herida

de rojos ojos llorosos

de tímido dolor escondido,

sagrada para toda palabra

desangrada en la dulce memoria.


Turbios horizontes se apiaden

de la tristeza tuya castigo.


Piedras al cristal de tu piel

en honras y ardores que no debieron.

martes 7 de abril de 2009

DEL AMOR LEJANO


Distancias que no acuden a nostalgias, sino a búsquedas;

Porque la furia de buscarnos asume aladas esperanzas

Y cristaliza como la sal del día en los rincones

Y trepa por el tiempo con la fuerza vegetal de las hiedras

Y sobrevive a tormentas y sequías

Y nos encierra en un universo distinto

Donde estamos tan cerca que los ojos se reflejan en los ojos

Y los labios casi se besan

Y las manos reconocen la piel acariciada en los sueños

Y las horas nos esperan en la puerta

Y los viajes de la noche se detienen

En los ríos desconocidos, en las calles de piedra

En la húmeda turbiedad de la niebla y la madrugada

Y el frío se rompe en agua y silencios

Y los soleados senderos se iluminan de otra luz

Y las noches que separan confluyen en esa esquina

Y los días nos expulsan de su desolado paraíso

Y acudimos solo entonces, al maravilloso rito de sabernos.


DECADENCIA


Vi tus ojos en la triste penumbra y no brillaron

Tus pupilas yertas

Tu mirada ausente

A poca luz abiertos

Cegados o muertos

Sobre esa imagen impuse las manos temblando

Convoque las miserias de ese amor de rastrojos

Supe así del miedo

Así intuí tu castigo


AQUEL QUE VIO


Quien vio la palabra destrozada

los altos muros antiguos

la puerta blanca apoyada en un poste

supo de ríos aciagos de negaciones

de calles / paisajes / rompientes.


Quien vio el azul agonizando

esparció cenizas de aviario

gránulos de pesebrera / holladuras.


Quien vio a la madre

preñada de él mismo

esperando las luces de sus ojos

las manos pequeñas apretando

el llanto niño por las tardes del jardín

hundió en carne viva la espina y la sal.


Quien vio el secreto en podredumbre

en el charco enlarvado e hirviendo

es que abrió una puerta blanca

negó la palabra destrozada

y se ha ganado su rincón en el Infierno.


sábado 21 de marzo de 2009

SOLO HUBO ESTE REINO


La piel ajena donde puse mi mano

los ojos que fulguraban en la memoria,

y ahí los senderos por la noche

con el hambre doliente del infierno.

Los territorios desolados del viento

(afanando, royendo, fragmentando,

los poros, los intersticios, las grietas del tiempo)

donde grandes naves sucumben

a las tormentas de los días y sus lunas.

Cada amanecer se deslizaba como un arado

y hacia la noche la cosecha

(el tumulto, la ausencia, la pena)

cristalizaba en pequeña pesadilla.

Los colores y tactos se perdieron.


Coronado en la penumbra por el sueño.


jueves 26 de febrero de 2009

DE LA REINA MUERTA


Todo estaba iluminado como a la espera de una Reina muerta.

Orlando. Virginia Woolf


Y era falsa la corona

y la aureola inútil

de tierra pintada el manto

de engaño el cetro

y de pobre virtud.


Falsa la noche equivocada

repetida en penumbras

por la saciedad de la rutina.


Las palabras mentiras

lo dicho o lo escrito,

todo susurro

era serpiente huidiza

en otra ciénaga

ya habitada.


Falsa la reina

(ya olvidada)

fue apenas la confusión

de cierta hora,

y sin más destino

que unos versos plagiados.


Falsa la reina aún

en último destello

iluminó otro rostro;

la Reina de reinas

y magia poderosa.


(Del poemario OBJETOS PERSONALES, 2007)

INVASION


Turbas de deseos

atacan la torre del tiempo,

de nítida silueta

y triste altura destrozada.


Albas que se cuentan en años

en esperas impasibles

en sórdidos soles,

acuden al lecho

lo derrumban

lo ciñen

lo hunden.


Un código de sueños

destuerce su hilo y tormento.

Aun turbas de sueños

cabalgan

huyen

desaparecen

en la tarde de escombros.


Dormidos cristales secretos

se disuelven hacia la noche.


La muerte gira vencida y se devuelve.


(Del poemario OBJETOS PERSONALES, 2007)